miércoles, 7 de febrero de 2007

Borré dos palabras
de mi boca.
El viento en que flotaban,
menos feliz que ayer
me dijo muy bajo:
"la cal sólo es cal",
y tocándome la cara
marcó un cambio de rumbo.

La música de esta ciudad
a veces se dilata con el sol,
pero en lo días desnudos
a instantes brota
aguasonando
aguasilvando.

En mi labertinto carrusel
hay juego de risa,
de luces.

Las imágenes
buscando tenue luz donde fundirse,
transforman el juego de llanto
en agua fuerte,
cortándome
en caída
el brazo derecho.

Sigo,
entonces,
plantando mariposas
aunque ya tengo
rostro de ángel caído.

Secretos de luz
de restos sagrados
respiran
formando ronda.

Debes aprender
a que la suerte es poco lúcida
y hay soles algo amarillos
que no son tan obvios:
todos creen que el día
sólo comienza cuando asoma el sol
y no saben
que comienza a oscuras.

Debes aprender a perder,
porque la cal
sólo estanca la pudredumbre:
"mantiene, detiene. No devuelve".


poema escrito el 27 de septiembre de 1995.
(la configuración de este blog no permite disponer los versos 'desalineados' como son en el poema original, perdiendo así el sentido de musicalidad - diseño concebidos para otorgarle ritmo a la lectura).

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