Tantas cicatrices es
el surco de las lágrimas
fueron épocas de dolores ciegos,
de no saber dejar partir
Tus manos me
parecían un barco
que se despedía en el
horizonte
que yo le hacía chao
con mi manito
hasta olvidarme
que se
iba de viaje
que se va que no
recuerdo
hasta que se cumplía la
fecha
de caducidad.
...Y volvías a volver
Y me dejabas
la muñeca mattel corazón roto
Y otra partida
haciendo vestidos
trenzas y carteras
para las rubias de
largas pestañas
que dormían de
inmediato
al ponerlas
horizontal.
No sé qué hubiera
preferido
Tal vez el recuerdo de tu perfume
saberme las líneas de tu mano
Tal vez nunca aprender los
secretos de Penélope
Sin carabelas ni
trenes
Mas
aquí estamos
retomando
los bordados del
escribir.
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