La oscuridad abraza lo que puede
de mi ilusión. Cual más, cual otro,
el que no se escucha.
Mi pecho se tensa.
La luz ya no quiere estar más.
Carreras sin freno
rutina de asfixia y caos.
Ya no.
La poesía,
fábula anacrónica;
el mundo digital devora el cuello de la palabra asombro:
ya no hay más.
Ya no.
Me abruma la bruma confusa
que todo es duda que asusta
y confunde;
notas del piano invisible
que estruja el alma
y suda prestadas a las palabras
sus notas.
Quiero encontrarme.
Quiero sanarme.
Quiero sonar como antes.
Ya no.
No más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario