domingo, 23 de junio de 2013

Sábado en la noche

Me sumerjo aquí
en este rinconcito entre mi pecho y
mi mano empuñada.

Que el último sueño no se arranque
con los ronquidos de mi conciencia

El animal espantoso
huele a soledad y  rutina

Las palabras han huido
desoladas escépticas ante mis promesas

La calle húmeda

El tiempo me presenta
nuevos dolores

La juventud ya no está

El placer se extingue


Letargo
Aburrimiento
Sin razón

Captura olvidada
Fuego ausente
Ya me olvidé
de respirar.

2 comentarios:

Marcelo Munch dijo...

Recordar respirar. Suena como a certeza, hasta la ausencia existe.

Cariño grande.

Eva dijo...

Gracias. Hace meses que no me venía a leer mis poemas y no es la primera vez que me sorprendes colgando un comentario. Buen presente para ti :)