jueves, 29 de enero de 2015
Pendiente
a G.C.D.
Hoy siento la pena de la vida
esa que te quita grandes cosas cuando te duermes
como la caricia sobre el lomo del gato
que se convirtió en fantasma.
El tiempo tiene dientes afilados
para morderte el corazón
y dejarlo sangrando.
Esa vez
te recuerdo esa vez
en que te acercaste al café
y yo estaba con mi amiga prófuga,
no supe bien qué hacer.
Cómo el destino me hacía despedir a un cruel corazón
y al instante me traía a ti
para decirme que
eras en quien debía confiar.
No supe saber.
Casi siete años
y hoy tuve pesadillas
de ese asiento que te ofrecí
que no quisiste
porque mis ojos te decían que no
que era por cortesía.
Nunca supe que la noche pudo ser tan corta
para estos sueños pendientes
que la vida pudo escabullirse
y yo no darme cuenta
a tiempo.
Esta noche ven
quiero conversar contigo.
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