
Inicio un poema
por un par de palabras nuevas
zurcidas en mi cabeza
con hilos del cabello largo
que delata mi agonía
y pasión
por los panes de tiza
carbón agua tinta o aire
con que dejo trazos
en la materialidad.
Hace unos cuantos años
me dije
que para sentir la cosquilla
la pluma en la planta del ángel
de barro natal,
todos los materiales son dignos:
si los canales están limpios
se le nota al oyente en los ojos,
en la forma que toman los párpados
para rozar el momento
en que existe
para sí.
Cómo entregarte
secretamente
en escalofrío sutil por la espalda,
en calambre de fuerza telúrica,
que el alma no está en las cosas
sino
en las intenciones de quien las proyecta.
Que el mundo está como está
que la sociedad está peor
porque nos reunimos
excepcionalmente
con nosotros mismos
frente a la adversidad
del malentendido "hay que dar hasta que duela":
darle al neón Placer nos anestesia los escrúpulos,
torna Moral un arcaísmo empolvado
que preferimos evitar
aunque se vista de frase nueva,
de desarrollo de conciencia.
Lee bien:
"nosotros, los de entonces,
ya no somos los mismos".
Conmovedoramente patético
despides a la melancolía
buscando que te adoren
sin peligrosa decepción.
Cierro el cuaderno
y me pienso un mate:
en mi universo
el brillo
no se paga
con dinero.
2 comentarios:
Tuve que pasarlo a world pa leerlo
me quearon los ojos piturrientos
No le pego a critica literaria, solo guardo lo que lei en mi disco duro, pa ver si lo copio despues
Saludos
Evaeva
¿Me debo sentir halagada u ofendida?
;-)
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